Filosofía y Espíritu del Kenpo

“Un viaje de mil millas empieza con un paso”

“Cuando llegues a la cima de la montaña sigue subiendo”
(Proverbios chinos)

Kenpo significa “ley del puño” o “método del arte del puño”. Kenpo es una arte marcial que busca el desarrollo del ser humano en todos sus aspectos (físico, mental y espiritual). Persigue el conocimiento interior, el equilibrio, la armonía y una convivencia pacífica y respetuosa con todos los seres que nos rodean y acompaña nuestro camino.

La verdadera Defensa Personal es el arte de la anticipación, prever las situaciones de peligro y evitarlas. La más grande y verdadera autodefensa es vivir y forjar a nuestro alrededor un mundo de paz y de armonía. Un verdadero estudiante de Kenpo evita la violencia, obedece la ley y busca vivir en paz y armonía. Pero en caso de necesidad, en una situación de gran peligro para la vida, esta perfectamente entrenado para repeler la agresión y aplicar técnicas devastadoras y letales para la integridad física de su agresor. En el aspecto físico salir victorioso en la defensa personal es la esencia del arte del Kenpo. En la defensa personal se vence con el ritmo que nace del vacío, con la cadencia que nace de la inteligencia y con el conocimiento del ritmo del contrario. Pero hacer daño, herir o matar no es el camino de la humanidad. La parte interna, el verdadero espíritu del Kenpo radica en la humildad, en la sencillez, en el autocontrol permanente. Ser humilde significa ser respetuoso, responsable y justo con los demás y con nosotros mismos. La persona humilde no se rebaja ante nadie, pero tampoco permite que nadie se rebaje ante ella.
La práctica persistente y continuada del Kenpo mejora la salud, aumenta la longevidad y no es peligrosa para los practicantes. No importa quien lo practica, sea hombre o mujer, joven o mayor, débil o fuerte. Debe siempre preservar sus recursos físicos y utilizar su fuerza y su energía económicamente. El Kenpo desarrolla la auto confianza, desarrolla nuestros sentidos y nuestra mente para actuar y juzgar de forma rápida y estar siempre alerta. El arte del Kenpo es una ayuda inestimable en nuestra vida diaria.

El verdadero practicante de Kenpo debe tener un espíritu amplio y abierto, ser paciente, humilde, comedido y dar muestra de una calma interior absoluta. Debe entrenar su espíritu continuamente en estrategia y táctica. Debemos buscar la sencillez, que es la clave de la maestría, la perfección, la pureza, la sinceridad y la entrega en cada técnica, en cada movimiento, en cada gesto. Se debe interiorizar la técnica hasta el punto que brote del inconsciente como un movimiento natural. Aquel que logre aprender el poder de lo natural será dueño de cualquier situación. Por esta razón la técnica no debe ser rutina mecánica, porque así limitamos nuestra mente y esta limitación la vuelve rígida y carente de espíritu. El entrenamiento constante debe ser una parte normal de la vida para que el cuerpo y el espíritu permanezcan inmutables y alerta en cualquier situación. Entrena cada día con la ilusión, la entrega, el entusiasmo y el espíritu de tu primer día. Vive cada entrenamiento como si fuera el último momento de tu vida y trabaja como si fueses a vivir eternamente.

Recuerda que el auténtico guerrero solo tiene un hombre al que vencer, el mismo. La senda del guerrero es la vía libre del conocimiento, sin aferrarse a nada ni nadie. Ese es el camino del auténtico y puro Kenpo. Cada cual esculpe su propio camino. El camino esta en nuestro corazón, en la fuente de nuestra conciencia en nuestro espíritu. Convertir el corazón del universo en el propio corazón es el camino del guerrero.

El Kenpo también se práctica como deporte de combate, pero siempre hay que tener presente la filosofía del verdadero y puro Kenpo. Para dominar el arte del combate hay que profundizar en la filosofía, sin espíritu el cuerpo no tiene utilidad. Cuando golpees hazlo con el cuerpo y con el espíritu. El poder del cuerpo y la maestría de la técnica no son nada sin la vigilancia del espíritu. Hay que mantener un espíritu imparcial, equilibrado, justo, comprensivo y condescendiente en cualquier situación. Un verdadero maestro de Kenpo lucha siempre por la justicia, aunque las circunstancias sean adversas. Ganar o perder, o medirse con los demás con algunas técnicas, no es el verdadero Kenpo. La meta no consiste en vencer o ser vencido sino en alcanzar la perfección y la sencillez en cada técnica y en cada acto de nuestra vida. Recuerde siempre que el puño es un tesoro en el bolsillo. Nunca debe mostrarse en público.

Reflexionemos sobre las siguientes sentencias, en ellas encontraremos el secreto del verdadero arte marcial:

“En la acción fluye como un río. En la quietud permanece como una montaña”
(Texto clásico de Tai Chi)

“Ven como el viento, vete como el relámpago”
(Cheng Yu)

Por Antonio Mercado Nieto 6º Dan Kosho-Ryu Kenpo.